El Parque Nacional Death Valley está experimentando un raro superflorecimiento después de 10 años de letargo, con su extremo paisaje desértico estallando en vívidos colores de flores silvestres. Las inusuales lluvias invernales han desencadenado millones de floraciones en el austero terreno del parque, atrayendo visitantes y polinizadores en cantidades extraordinarias. El fenómeno transforma uno de los paisajes más duros de América del Norte en una impresionante alfombra de flores silvestres doradas, púrpuras y blancas. Los científicos señalan que las semillas inactivas pueden esperar décadas las condiciones precisas para germinar, haciendo de cada superflorecimiento un evento único en una generación. Se insta a los visitantes a ir pronto, ya que la ventana de máximo florecimiento dura típicamente solo dos o tres semanas.