En Itabashi City, en las afueras de Tokio, se encuentra uno de los lugares religiosos gestionados de forma más original de Japón: el santuario Enkiri Enoki, dedicado a un árbol sagrado del período Edo que se cree ayuda a romper malas relaciones y comenzar nuevas. Demasiado pequeño para emplear guardianes a tiempo completo, el lugar ha encontrado una solución ingeniosamente moderna: gestiona sus operaciones religiosas íntegramente mediante máquinas expendedoras. Dos máquinas dispensan las ofrendas espirituales del santuario: una grande vende tablillas de oración ema de madera y una gachapon más pequeña dispensa amuletos bendecidos. El santuario atrae a personas que buscan ayuda con problemas románticos o adicciones. Enkiri Enoki es un ejemplo encantador de la extraordinaria capacidad de Japón para fusionar lo antiguo y lo ultramoderno.