Los lectores del Guardian han votado con sus pies —y sus corazones— para elaborar una impresionante lista de las escapadas insulares europeas más vírgenes, desde el abrupto norte de Escocia hasta el centelleante Egeo. Las Islas Cíes, frente a Galicia, España —accesibles solo en ferry diario con aforo limitado— destacan por sus colonias de aves marinas atlánticas y sus playas cristalinas. Joyas insulares escocesas como Lismore y las Hébridas Exteriores atrajeron elogios por su extraordinaria soledad y su antiguo patrimonio celta. Comodines egeos como Tilos y Agathonisi ofrecen una vida isleña griega auténtica, intacta por el turismo de masas. Lo que une a estas islas es la rara cualidad de lugares donde las aves marinas, no los turistas, dominan la costa, y donde la ausencia de coches señala un respeto más profundo por el paisaje natural.