La isla Looe, frente a la costa sur de Cornualles, ofrece una de las experiencias de pernoctación más extraordinarias de Gran Bretaña: alquilar el antiguo caserío del contrabandista y tener toda la reserva natural marina para uno mismo tras la marcha de los excursionistas diurnos. Gestionada por el Cornwall Wildlife Trust, esta pequeña isla rebosa de focas grises, cormoranes y aves marinas raras en un ambiente casi meditativo. El acceso es en un pequeño barco pesquero. La recompensa son encuentros faunísticos al amanecer y una soledad absoluta.