Menton no es del todo Francia ni del todo Italia — es una soleada ciudad fronteriza que ha cambiado de identidad nacional múltiples veces a lo largo de su historia, desde el Mónaco de los Grimaldi al Reino de Cerdeña, antes de hacerse francesa en 1860. Hoy todo está pintado en tonos amarillos, celebrando el amado limón de la ciudad que prospera en su microclima único. El chef con estrella Michelin Mauro Colagreco del restaurante Mirazur — situado a pasos de la frontera italiana — destaca los limones de Menton con su cáscara gruesa, dulce y completamente comestible, junto a pomelos Star Ruby y yuzu. Los inviernos cálidos, las laderas en terrazas y el suelo arenoso crean condiciones perfectas para el cultivo de cítricos. Menton ha atraído a artistas y escritores de todo el mundo, y su famosa Fiesta del Limón transforma la ciudad cada febrero en un país de las maravillas cítrico.