En un discreto tramo de la calle principal de Elizabeth, Illinois, se encuentra una puerta al pasado maravillosamente peculiar del ciclismo. El Museo de Bicicletas Antiguas de Paul alberga una colección tan variada y encantadora que es difícil no sonreír al entrar: robustos cruceros de mediados del siglo XX listos para surcar fotografías en blanco y negro, extraños diseños de cuadro de marcas olvidadas y sistemas de freno antiguos que revelan cuán experimentales fueron los primeros fabricantes. El dueño Paul ofrece visitas informales, compartiendo con entusiasmo la historia y curiosidades de cada bicicleta. La entrada es gratuita, aunque las donaciones ayudan a mantener la colección en marcha. El escenario es humilde, el ambiente acogedor y las sorpresas abundantes.